8 de agosto de 2013

Errores de los hombres al separarse

¿Qué tan seguido se entera la gente sobre los problemas emocionales o mentales de los hombres después del divorcio? En general, casi nunca. Ante los ojos de la sociedad los hombres debemos guardarnos las emociones y resolver nuestros problemas en forma privada, aplicando el mantra de la liberación "No es mi pedo", sin jamás pedir ayuda o necesitar orientación adicional.

Con esa solidez que caracteriza al macho, resulta raro (rarito) también enterarse acerca de los errores que los hombres cometemos durante ese momento de nuestras vidas. Pero para qué nos hacemos tontos: todas las personas somos iguales, con hormonas diferentes nada más.

Por eso, aquí vienen algunos errores, los más grandes, que cometemos los hombres cuando nuestro matrimonio/relación larga ha terminado. Sí, pues, cuando te quedas solo otra vez. Acompaño este post con canciones castrosas de los legendarios Hombres G.



"Tengo mis ojos hinchados de llorar y de beber..."


1. ¡Casarse de nuevo a la brevedad!


Lo que es no escarmentar... A los hombres nos gustan los hábitos y somos generalmente huevones, la verdad. Si teníamos la costumbre de llegar a una casa en la cual la comida estaba lista, la ropa limpia y los hijos estaban contentos, sobre todo sin que nosotros hayamos logrado que sucedieran ninguna de estas actividades, nos resultará bastante difícil romper el patrón (de huevonear pues) y comenzar a hacer las cosas por nosotros mismos.

Quizá suene un poco anticuado y holgazán, pero a muchos hombres les gusta tener a una mujer cerca por las razones antes mencionadas o simplemente por la compañía, y muchas veces terminamos casándonos con el primer par de piernas femeninas que se nos cruzan en frente, sin siquiera conocer bien a la persona o darse tiempo para descubrir si somos compatibles y durará el asunto.

¡A echar pata! ¡YA!



 "Te echo de menos, pero ya nada tiene solución..."


2. Convertirse en el nuevo soltero "Playboy" del condado.



Esta es la clásica: Volverse el tipo caliente del barrio (un Alfonso Zayas moderno, pues) es una situación puede resultar bastante placentera, ya que después de varios años regresa la libertad de hacer lo que a uno le plazca. Lamentablemente esta práctica se vuelve aburrida y hasta rutinaria después de un tiempo. Que ese "un tiempo" puede extenderse por años, claro está...

Y bueno... además, existen un sinfín de riesgos que vienen con este estilo de vida, pues está comprobado que enfermedades venéreas como el herpes es mucho más común en personas divorciadas, separadas y viudas, ya que a pesar de la edad, las personas seguimos teniendo los mismos deseos en lo que al sexo casual se refiere. Y hay que darle gustito, mi'ja...

Aunado a los riesgos que implica el sexo casual (que no le quita lo rico, claro, pero es riesgo al final), también existen los embarazos no deseados que pueden surgir como resultado de una noche de pasión con alguien que se utilizó simplemente como un "caidito" o un remedio rápido para curar el sentimiento de soledad que viene tras un divorcio o una separación. O sea que si optas por el plan gigoló, hay que darle y cuidarse al mismo tiempo.




 "Me había jurado que nunca iba a llorar..."


3. Presentarle otra mujer a sus hijos demasiado rápido.


Cuando eres un dejado con hijos, este tema se vuelve un asunto de atención especial. Tus hijos son inteligentes, de hecho probablemente sean más vivarachos que los hijos de una pareja estable, ya que emocionalmente han tenido qué vivir con padres separados y eso no es fácil para ningún hijo. A esto hay que sumarle que en ocasiones los hombres sentimos la urgencia de recuperar la unidad familiar sin pensar en el dolor que esto puede causar a nuestros hijos, para quienes el divorcio ha sido más que suficiente, emocionalmente hablando.

Los hijos aman a sus padres biológicos, es lo natural, y en el fondo conservan la ilusión de que se reconcilien, por lo cual es necesario darles tiempo para que se acostumbren a su nuevo estilo de vida antes de presentarles a una persona nueva. Lo malo es cuando les llevas a alguien que para ellos, en su mundo infantil, es un  reemplazo barato y eso va a doler.

Hay que ponerse abusado, no vayas a crear un trauma infantil en el que después debas estar pagando terapias. Mejor manejémoslo como amigos adultos mientras se integran en una nueva familia... por propia salud.

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